La senadora de Morena, Andrea Chávez, solicitó licencia indefinida a su cargo en el Senado de la República, misma que fue avalada por el pleno, en un movimiento que ocurre en un contexto marcado por cuestionamientos sobre su posicionamiento político anticipado rumbo a la gubernatura de Chihuahua en 2027.
La legisladora argumentó que su decisión responde a la necesidad de “recorrer el estado” y fortalecer el contacto directo con la ciudadanía; sin embargo, su salida coincide con el exhorto de la presidenta Claudia Sheinbaum a que aspirantes a cargos de elección popular se separen de sus funciones para evitar incurrir en actos anticipados de campaña.
Señalamientos por ventaja anticipada
Desde meses previos, Chávez ha sido objeto de críticas por su presencia constante en Chihuahua mediante giras, eventos públicos y difusión en redes sociales, lo que actores políticos de oposición y analistas han interpretado como una estrategia de posicionamiento previo a los tiempos electorales.
Estos señalamientos han girado en torno a una posible asimetría en la contienda interna, al considerar que su exposición mediática y territorial podría otorgarle una ventaja frente a otros perfiles de Morena que no han iniciado actividades similares.
Cuestionamientos a su perfil político
A la par de su proyección, la senadora ha enfrentado críticas por distintos factores que han acompañado su trayectoria:
Observaciones sobre su rápido ascenso dentro de Morena, atribuido por sus detractores a su cercanía con liderazgos nacionales.
Cuestionamientos por un estilo político considerado altamente confrontativo, particularmente en redes sociales.
Señalamientos mediáticos que la ubican como una figura que ha privilegiado la exposición pública constante, en detrimento —según críticos— de resultados legislativos visibles.
Si bien no existe una resolución legal en su contra, estos elementos han configurado un entorno de escrutinio que acompaña su incursión en la arena electoral estatal.
Competencia interna y control de narrativa
La licencia también ocurre en un momento en el que Morena comienza a perfilar cuadros rumbo a la renovación del gobierno de Chihuahua, una entidad históricamente competida. En este escenario, la salida de Chávez del Senado puede interpretarse como un intento por institucionalizar su aspiración y alinearse con la narrativa de legalidad promovida desde el Ejecutivo federal.
No obstante, su decisión no disipa los cuestionamientos previos, sino que los traslada a una nueva etapa, donde la disputa interna y la crítica externa previsiblemente se intensificarán.
Un proyecto bajo presión política
Con su separación del cargo legislativo, Andrea Chávez entra de lleno a la operación territorial en Chihuahua, en un contexto donde su figura genera tanto respaldo dentro de Morena como resistencias políticas y mediáticas.
El movimiento, más que un trámite administrativo, marca el inicio formal de una fase de competencia política en la que la senadora deberá enfrentar no solo a sus adversarios, sino también los señalamientos que han acompañado su posicionamiento anticipado.


