En medio de la primera revisión sexenal del T-MEC, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Washington se encuentra muy cerca de cerrar un acuerdo comercial bilateral con México, al tiempo que advirtió que Canadá busca activamente un entendimiento similar bajo una marcada presión negociadora.
«Tenemos todas las cartas»
Desde las afueras de la Casa Blanca, antes de partir hacia un mitin de campaña en Michigan, Trump presumió la posición de fuerza de su administración frente a sus socios norteamericanos.
“Estamos muy cerca de cerrar un acuerdo con México. Será un muy buen acuerdo —esperemos que también para ellos—, pero, en cualquier caso, será un buen acuerdo para nosotros”, declaró el mandatario.
Al referirse a Canadá, Trump afirmó que Ottawa trabaja «muy duro» para resolver sus disputas comerciales, aunque reiteró su visión de dominio en las negociaciones: «Tenemos todas las cartas a nuestro favor en ambos casos».
Estas declaraciones refuerzan la tendencia de la administración estadounidense de buscar entendimientos bilaterales separados, a pesar de que el tratado comercial trilateral entró en vigor en julio de 2020.
La postura de México: prioridad arancelaria y soberanía
Las declaraciones de la Casa Blanca coinciden con la postura confirmada por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien reconoció que, si bien se ha avanzado considerablemente, aún existen diferencias sustanciales en temas críticos.
Aranceles: La máxima prioridad de México es lograr la reducción de las tarifas estadounidenses sobre el acero, el aluminio y los automóviles, además de frenar la imposición de nuevas cargas fiscales.
Líneas rojas: Sheinbaum advirtió de forma categórica que el gobierno mexicano no aceptará ningún compromiso que vulnere la Constitución, las leyes nacionales o que ponga en riesgo la economía y el empleo en el país.
El trasfondo de la revisión del T-MEC
El acuerdo comercial atraviesa un momento crucial en su primera revisión sexenal, un mecanismo diseñado para evaluar su continuidad por un nuevo periodo de 16 años.
No obstante, durante la cumbre conjunta realizada el pasado 1 de julio, Estados Unidos rechazó prorrogar el tratado en sus condiciones actuales. La estrategia de Washington apunta a utilizar este proceso de revisión para forzar concesiones adicionales, destacando:
Reglas de origen más estrictas en la industria automotriz norteamericana.
Restricciones a insumos y componentes procedentes de China y economías ajenas al bloque.
Medidas concretas para reducir los desequilibrios comerciales favorables a EE. UU.


