El físico belga-estadounidense Francis Halzen, de 82 años, fue reconocido este martes 6 de octubre con el Premio Nobel de Física 2026 por sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y por hacer posible el descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico. La Real Academia Sueca de Ciencias destacó que su trabajo abrió una nueva vía para estudiar el universo a través de partículas extremadamente difíciles de detectar. Kungl.
Halzen, profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison, comenzó a desarrollar desde 1988 la idea de utilizar el hielo del Polo Sur como un gigantesco detector de neutrinos. El proyecto IceCube convirtió aproximadamente un kilómetro cúbico de hielo antártico en un observatorio equipado con más de 5 mil sensores de luz, capaces de registrar los diminutos destellos producidos cuando un neutrino interactúa con la materia.
Los neutrinos son partículas subatómicas eléctricamente neutras que interactúan muy pocas veces con la materia, por lo que pueden atravesar enormes distancias sin desviarse ni perder fácilmente su información. Esta característica permite utilizarlos como mensajeros cósmicos para investigar fenómenos extremos, entre ellos explosiones estelares, agujeros negros y otros procesos de gran energía que ocurren fuera de nuestra galaxia.
El Nobel reconoce así una trayectoria científica que convirtió una propuesta considerada arriesgada en una herramienta para explorar el universo. Halzen ha subrayado el carácter colectivo del proyecto, desarrollado con investigadores e ingenieros de distintos países. El galardón está acompañado por una dotación de 12 millones de coronas suecas, y la ceremonia de entrega se realizará el 10 de diciembre en Estocolmo.


